Lunes, 01 de agosto de 2011

Tuvo lugar en mayo de 1809, y su punto culminante fue el enfrentamiento acaecido en Fonz el 20 de ese mes, d?a de Pentecost?s. La batalla hay que enmarcarla en la Guerra de la Independencia (1808-1814). El general franc?s Habert hab?a establecido su centro de operaciones en Barbastro y con cuatro mil efectivos se dispon?a a tomar la zona oriental rebelde del Cinca, por orden del mariscal Souchet que operaba desde Zaragoza (esta ciudad hab?a capitulado ya tras el segundo sitio). Las tropas rebeldes aragonesas las compon?an compa??as del ej?rcito regular de Huesca y L?rida, bajo las ?rdenes del brigadier Felipe Perena y el coronel Juan Baget; compa??as de miqueletes[1] y somatenes[2] de los pueblos del Cinca que eran comandadas por el fraile Teobaldo, entre otros. En Fonz, las tropas las lideraba Luis Mar?a de Cistu?[3]. Todos estos efectivos (regulares y voluntarios), m?s numerosos que los franceses, hab?an sido puestos bajo las ?rdenes de Pedro Mar?a Ric, bar?n de Valdeolivos, que operaba desde Fonz.

??????????? El domingo 14 de mayo, Habert hab?a puesto en marcha su plan para tomar el Cinca. Dos tercios de su ej?rcito cruzar?an por la barca de Alcolea-Albalate; el resto remontar?a el r?o por su orilla derecha hasta Pomar, donde Habert cruzar?a por all? con sus escuadrones de coraceros[4]. Pero el destino jug? a favor de los aragoneses. Incomprensiblemente, como surgidas en ayuda de aquellos que defend?an los pueblos de sus orillas, las aguas del Cinca crecieron en varias horas hasta desbordarse por las tormentas de esos d?as en el Pirineo. La crecida tuvo lugar mientras el ej?rcito franc?s cruzaba por las barcas, de modo que parti? en dos los efectivos, dejando a la mayor parte de la tropa en la orilla derecha y al resto en la orilla izquierda, aislados en territorio rebelde. Habert orden? a gritos (despu?s de matar a los barqueros en un ataque de ira y enviar a la muerte a dos de sus soldados a nado) que se pusieran bajo las ?rdenes del capit?n Robinchon y tratasen de llegar hasta la barqueta del ?sera[5] para volver a Barbastro; la ofensiva hab?a fallado y habr?a que esperar a que el r?o estuviera vadeable.

??????????? Las tropas espa?olas, tan pronto supieron de la mala fortuna de los franceses, se apresuraron en dar caza al peque?o contingente[6] que hab?a quedado aislado en su orilla rebelde. Una compa??a de batidores al mando del capit?n Pedro Domec les sigui? en su periplo por Binaced, San Esteban y Azanuy. Mientras tanto, el resto de tropas espa?olas (habiendo salido con prontitud de Monz?n) se hab?an congregado en Fonz, bajo las ?rdenes de Juan Baget, Teobaldo, Luis Mar?a de Cistu? y Pedro Mar?a Ric; all? les har?an frente.

??????????? Las tropas francesas entablaron tiroteo con las aragonesas en la zona de los alberos (actual gasolinera abandonada). El ca??n que trajeron de Zaragoza fue ubicado en la era Cistu?[7], primero, y en San Jos?, despu?s. Pero las tropas francesas evitaron el enfrentamiento y viraron hacia Estadilla hasta llegar a la barqueta del ?sera, tal como les hubo ordenado a gritos desde la otra orilla el general Habert d?as atr?s. Creyeron que por esa parte el r?o podr?an cruzar. Ilusos. El r?o estaba impracticable. Las tropas aragonesas los cercaron en la orilla; la mortandad fue terrible. Muchos se ahogaron tratando de cruzar[8] el r?o; el resto fue rematado o hecho prisionero. La flor y nata del Grand arm?e: voltigueurs[9], coraceros y granaderos, infanter?a pesada e infanter?a de l?nea de ?lite, fue muerta o hecha prisionera por el ej?rcito aragon?s, compuesto en su mayor?a por voluntarios y somatenes. Una veintena de oficiales franceses, veteranos de Auerst?dt, Eylau, Ulm o Austerlitz, fueron hechos prisioneros.

??????????? Todos pasearon encadenados y desnudos por delante del palacio de Valdeolivos aquella noche del 20 de mayo, bajo la mirada de los soldados y oficiales aragoneses. Los que sobrevivieron, sin duda, se lo pensar?an hoy dos veces si tuvieran que volver a Fonz, aunque fuera en fiestas para echarse una ca?a. Mucho cuidadito con los foncenses. Ahora o hace doscientos a?os.



[1] Eran miembros de la milicia de car?cter?mercenario?o voluntario, reclutada por las diputaciones?y las juntas de la?Corona de Arag?n para acciones especiales o como refuerzo de las fuerzas regulares.

[2] Levas forzosas que se realizaban en el medio rural para defender la tierra y apoyar al ej?rcito regular. Estaban formadas por mozos aut?ctonos que acud?an a la defensa al toque concreto de campanas u otros dispositivos de alerta.

[3] III bar?n de la Mengllana. Joven e impetuoso (contaba entonces con 28 a?os). Fue pintado por Goya cuando ni?o, y su madre, M? Josefa Mart?nez de Xim?n P?rez, hab?a sido dama de la reina Maria Luisa. Hab?a escapado con vida del segundo sitio de Zaragoza y hab?a recalado en Fonz, su pueblo natal, para comandar la defensa contra el franc?s. Su padre fue Jos? de Cistu? y Coll, fiscal de Indias de su Majestad.

[4] Caballer?a pesada de ?lite francesa. Portaban coraza y casco de hierro. Iban armados con carabina y sable.

[5] Vado de gran amplitud que se sit?a en la desembocadura del ?sera en el Cinca, junto al primer t?nel de la carretera hacia Graus.

[6] Unos mil cien efectivos.

[7] Actual era del Fiscal.

[8] De hecho, un grupo de coraceros a caballo consigui? vadearlo y tras dejar a sus caballos exhaustos consigui? llegar a pie a Barbastro para dar el aviso al resto de la divisi?n Habert.

[9] Efectivos de infanter?a ligera de ?lite creada por Napole?n. Se les reconoc?a por el pomp?n verde sobre su chac?.


Publicado por senderoslegendarios @ 23:02  | Historia
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Jueves, 05 de mayo de 2011

A veces me das miedo, mi perfecto desconocido.

??????????? ?Qu? son dos perfectos desconocidos? Son el cielo y el infierno, acaso dir?a Benedetti. Dos perfectos desconocidos son dos almas contumazmente desamparadas, ancladas para siempre de l?grimas viciadas y brillantes, como el vino que burbujea en el interior de una copa panzuda sobre el que la luz incide un momento, una noche, un instante.

??????????? As? es. Son dos perfectos desconocidos los que saborean para siempre un mismo olor, una misma sensaci?n. O el remover de hojas inquieto en el fondo del ?ltimo bosque: un crujir de hojarasca perpetuo e infausto en el o?do del ciervo, acechando por igual un nunca m?s o un para siempre en su pupila acuosa. Dos perfectos desconocidos son dos perfectos susurros en el tiempo, dichos muy despacio y muy c?lido al o?do, con el rel?mpago h?medo que recorre la nuca despu?s. Son dos perfectos desconocidos. Desconocidos para siempre, para toda la eternidad, para el final de mis d?as y los tuyos, tan lejanos en el tiempo que ni el llanto ser? llanto cuando lleguen, ni la hiel ser? hiel; ni el roc?o, roc?o; ni el lapisl?zuli de ese cielo; ni la espuma de mis remansos. Nada ser? igual. Todo habr? cambiado para siempre, menos esos dos perfectos desconocidos.

??????????? Dos perfectos desconocidos son una mirada diluida a trav?s de la negrura, mansamente derramada entre ojos plomizos. Una mirada que lo dice todo, larga y para siempre. Son un olor inconfundible, aspirado despacio entre la carne tibia del cuello. Una voz apagada en la oscuridad de la calle. Un beso ansioso, voraz y ex?tico colocado sobre un fondo imaginario de nubes, violines y notas del pianoforte dorado sobre el que anhel? que me bailaras una noche. Dos perfectos desconocidos son la caricia de un animal asustado, del cachorro que juega a que seas feliz por un instante, un momento, una eternidad indefinida. Son dos lobos llorosos que se lamen el uno al otro, muy despacio, las heridas sucias e infectadas que no han conseguido cerrar.

??????????? Son una suave caricia, son el spaghetti de la dama y el vagabundo, un beso sobre la cubierta de un barco de hielo, la alfombra roja bajo los pies de la princesa de Roberto Benigni, una mirada de Clark Gable en Mogambo, los dedos del pianista de Casablanca, una estrofa de B?cquer, dos amantes sin decirse nada, un abrazo despacio, un sue?o, un suspiro, un principio, una mirada, un susurro, un adi?s, un lamento, una sonrisa...

??????????? A veces me das miedo, mi perfecto desconocido.

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Mi?rcoles, 09 de marzo de 2011
ART?CULO PUBLICADO EN LA CLAMOR DIGITAL Y REVISTA AVIARA

S?NCHEZ DRAG? Y UN PA?S DE LEGULEYOS

Literatura, inquisici?n y no pocos tontos del haba


No me digan que no lo recuerdan. Hace casi tres meses, una cuadrilla de inquisidores morales denunciaba en ciertos medios de comunicaci?n un pasaje del libro de Fernando S?nchez Drag? y Albert Boadella: Dios los cr?a? El fragmento infernal dec?a, del pu?o y letra de Drag?, que a ?ste, durante una de sus largas estancias en Jap?n all? por los a?os sesenta ?ten?a ?l veintitantos a?os?, se le hab?an trajinado dos lolitas cuya edad, intu?a, no computar?a m?s de trece a?os. Como todos sabemos, muchos medios de comunicaci?n emprendieron campa?as salvajes para hundir la vida del escritor. Campa?as que inclu?an manifiestos para que retiraran el libro, para destruir su carrera literaria o para cerrar el programa que hace en Telemadrid. Entre otras cosas como peticiones de c?rcel, castraciones y cadenas perpetuas legisladas aprisa y corriendo porque la ocasi?n la pintaban calva. Tal cual. El tenderete de grupos, plataformas y peticiones campea por las redes sociales como un santo relicario expuesto en el zagu?n de un obispado.


No voy a entrar a sopesar el vericueto moral que ha suscitado, b?sicamente porque soy de los que piensan que cada cual puede hacer con su vida lo que le venga en gana siempre y cuando no deambule m?s all? de la l?nea de la legalidad. Y lo digo porque en Espa?a, como en Jap?n, tener relaciones consentidas con adolescentes ?a partir de trece a?os? no es delito. Personalmente pienso que tener relaciones con adolescentes es una soberana p?rdida de tiempo y una falta de criterio y seriedad abismal, pero all? cada cual con su vida, no ser? yo quien se meta en la casa de otros, deporte tan nacional en este pa?s de analfabetos y meapilas. Y lo digo con este nudo correoso entre las papilas y la garganta porque me atiza la brasa de los reda?os el hecho de que la inmensa mayor?a de estos borregos televisivos, adalides de imponer lo que est? bien o lo que est? mal ?cuando seguro que la mitad ha robado alguna vez, ha traicionado a un amigo o le ha sido infiel a su sufrida esposa?, no tuviera, antes de publicar semejante memez en televisi?n, el cuarto de dedo de frente necesario para irse al c?digo penal e informarse de lo que ellos, p?blicamente, se dispon?an a denunciar, para constatar que lo que hizo Drag? ?si realmente lo hizo, pues suena a bravuconer?a de verja de instituto? en Espa?a no es delito. Ya lo digo: deporte nacional. Destripar en ruedo p?blico al que no piensa como el semejante. Hay que defender la infancia, enarbolaron los leguleyos de gulag improvisado ahora devenidos en los nuevos inquisidores ?ticos de una extra?a conferencia episcopal laica. Hay que joderse.


Pero todo este recital que les expongo, al hilo del soberbio libro de Drag? y Boadella, viene a cuento por algo de parecidas circunstancias que sucedi? hace unas semanas. Un concejal socialista de una localidad granadina publicaba en su facebook unas declaraciones denigrantes que ten?an como protagonista la memoria de Mari Luz Cortes, si recuerdan, la ni?a asesinada por un pederasta ?de los hijos de puta de verdad? hace unos a?os. Su padre ?aquel padre coraje? ha entrado a formar parte del PP recientemente, y el edil en cuesti?n, al respecto, public?: ?No hay como una hija muerta para entrar en pol?tica?. Semejante canallada, en un pa?s de justos, instruido en la mayor virtud: el sentido com?n, hubiera sido portada en todos los medios. No hace falta ser de izquierdas o de derechas para refrendar que tal afirmaci?n es una somera bestialidad; juzguen ustedes mismos. Y que, por supuesto, no se puede comparar la perogrullada con ?nfulas de fanfarroner?a de Drag? con las salvajes palabras de este edil. Vuelvan a juzgar ustedes mismos.


Pues no. Vaya por d?nde. No. Las cadenas de televisi?n tan defensoras de la infancia, tan justas y tan pol?ticamente correctas, tan de la Telemierda ?y dicho sea de paso, tan adalides del esnobismo del rid?culo y el esperpento human?stico?, guardaron silencio con las palabras de este energ?meno, lo que no hicieron con Drag?. Ni Wyoming. Ni Pilar Rahola. Ni M? Antonia Iglesias? Nadie dijo esta boca es m?a. Est? claro que las declaraciones lesivas hacia la infancia toman gravedad en funci?n de la ideolog?a pol?tica de quien las suelta. S?lo unos pocos medios se hicieron eco de la barbaridad del edil en cuesti?n, y todos digitales.


Pero es que no m?s tienen que poner los siete primeros canales de su TDT. El pensamiento ?nico que acu?? George Orwell, oigan. La nueva inquisici?n moral de lo pol?ticamente correcto. Cinco millones de parados, un pa?s al borde del hundimiento econ?mico y social y estos siete primeros canales haci?ndonos creer que estamos en el jard?n de la abeja Maya. Megaguay, todo, oigan. Aqu? no pasa nada. Como dec?a una canci?n de Ska-p: nos comemos la tostada. Aut?nticos nodos televisivos como los que encasquetaba antes de las sesiones de cine un dictadorcillo feo, gordo y bajo que gobern? este pa?s antes de la democracia.


Pero, no obstante, no s? por qu? me sorprendo, pues en la frontera de acceso a este pa?s hay carteles bien grandes que informan: ?Bienvenidos al pa?s de no me importa quedarme tuerto para que el de al lado se quede ciego?. El fanfarr?n de Drag? ya lo ha probado en sus carnes.


Por cierto, el libro, bien. Directo. Necesario. Transgresivo. Barojiano. Pol?ticamente incorrecto. Humano. Nietzscheano. ?cido. Entre sus p?ginas, lo que la gran mayor?a de ustedes piensan, en mayor o menor medida, pero nadie tiene huevos de decir.?

L?anlo.


Lunes, 17 de enero de 2011

? Lo sabes. En horas me levanto temprano para enterrar al hijo que t? nos mataste. Quitar? la maleza de la cunita de tierra que le hiciste en silencio durante una ?ltima semana y lo so?ar? all? abajo, acurrucado y con los ojos de su madre?del color de la uva temprana barnizados de claridad. Cuando sobre ?l apelmace la tierra, tan peque?o, m?o y muerto, te prometo que al hijo que a ambos t? nos mataste le recordar? tus ojos tan siempre como nunca verdes. Llorar? despacio, todo lo lento que pueda, mientras arrojo arena sobre su carita blanca y sus cabellos dorados que son los tuyos. Gemir? despacio, todo lo lento que sepa, y surcar?s mis mejillas con regueros de napalm de las refiner?as de tu conciencia. Cuando se me espese la garganta por el llanto, junto a la cunita que le cavaste me pondr? de rodillas, me acodar? sobre ellas y me callar? el lamento para darle el ?ltimo beso en su carita; y juro que le pedir? perd?n en nombre de los dos; perd?n por carecer de cuento que leerle y arroparlo para siempre con tierra.

??????????? Lo sabes. En horas encuaderno el ?lbum de los daguerrotipos que te guardo sobre este pupitre. En esas l?minas te ves ufana, te sonr?es y languideces con alborozo en mi conciencia: Un ti voglio per sempre frente a una playa gris con forma de concha. Paso l?mina. Las entradas de nuestra ?ltima pel?cula. Paso l?mina. Un gui?o a trav?s de un cristal. Paso l?mina. Un cabello del color de la miel en mi chaqueta horas despu?s de mi asesinato. Paso l?mina. Una sonrisa cierta de lado a lado de la mesa. Unas mariposas en la tripa antes de verte en la ciudad costera. Tu espalda en la noche eterna, durmiendo tan pl?cido como si estuvieras muerta. Un olor de un suavizante inconfundible. El primer te quiero en un banco a la espera de un taxi gris. Tu llanto en un piso extra?o. Dos gatos sudorosos sobre el sof? en que conoc? tu cuerpo. Tus l?grimas saladas en mi boca para siempre. Aplastar? el ?lbum contra mi pecho como cachorros que la leona abandona entre gemidos de angustia. No mirar? atr?s ni me desgarrar? la garganta como ayer ni desollar? mi pecho con las u?as que me dejaste para ello largas ni me quitar? otra vez los ojos para pedirte que me los devuelvas cuando ya sea tarde para que los tengas ni me barbotar? la boca sobre la sangre con la que estuviste pintando en secreto la l?pida de nuestro hijo. ?No! Ni yo ser? m?s el mismo. Ni yo ser? m?s. Ni yo ser?. No. Ni t? tampoco. Ni t? me contar?s al o?do, como cada noche, el hijo que hubieras querido tener, como hac?as anta?o y ahora resuenas tan v?vida como destempladamente en mi conciencia, porque en horas, lo sabes, lo acabar? de enterrar gritando y llorando hasta la muerte, lo sabes, como si yo mismo desapareciera en la fosacon ?l. En horas ser? para siempre el hijo que nunca tuvimos. El hijo que nunca tendremos.

??????????? Lo sabes. En horas me arrastrar? con las patas de una v?bora sobre la caja donde fuiste guardando las preguntas que nunca quisiste que te hiciera. Te has llevado para siempre, adrede, la llave dorada y diminuta con que la cerraste. Te has llevado tambi?n, ya que lo mencionas en mi conciencia, una v?scera que palpitaba cuando la sacaste a la luz con el denuedo de un sacerdote maya, unos rotuladores de colores con los que nos dibujamos la casita y el jard?n en los que nos iba a doler el tiempo, y un sonajero con el ruido de tus jadeos dentro, que tirar? tambi?n en la cunita que cavaste y que ya te he contado. Todo eso te has llevado sin avisar, traidora. Pero no es lo ?nico, ya que te oigo nombrarlo en el interior de mi conciencia. Te has llevado diez velitas de un cumplea?os, rotas como deditos de ni?o ciego bajo la bisagra de una puerta cerrada de golpe. Te has llevado el ?rbol que ya me da igual plantar. Lo sabes, traidora. Te has llevado el histri?n matutino que reflejabas en mis pupilas, gestos de sirena desmadejada y pizpireta en manos confundidas, ademanes tan m?os que te escuecen hoy, traidora, porque te los rob? con la caricia p?stuma de Erik el belga y me los sepult? tan hondo que ahora no soy capaz de devolv?rtelos. Te has llevado un reloj con manecillas de cristal, que transcurr?a en sentido contrario sin nosotros saberlo. Te has llevado una pista de audio que ten?a como t?tulo rutina y cuyo int?rprete era un bar?tono iluso de ojos amusgados y tiernos que iba aclimatando la voz en un in descrecendo inmisericorde, ?pera maldita, que nos asesin? a los dos. Te has llevado el l?piz de carb?n con el que me reinventaba cada ma?ana, ladrona. Te has llevado el nudo pl?cido de mi garganta y me has dejado uno sanguinolento. Te has llevado los sue?os, los suspiros, el principio, las calles de mi ciudad contigo, el espagueti de la dama y el vagabundo, las orillas calladas de tus l?grima, la sangre verduzca de mi venas, mis lenguas en tu cuerpo blanco de veste de ?ngel, las pesta?as arrancadas sin avisar, la luz al final de un t?nel de doble carril, las teclas del pianoforte sobre el que bailabas, tu cara en las p?ginas de Benedetti, la uva reventada de tu sexo, el olor de tierra milenaria, lo que me prometiste, los a?os, las horas, la vida.. ?No! Te has llevado eso, asesina. Te me has llevado, ahora s?, muy lejos.???????

? Lo sabes. En horas me levanto temprano para enterrar al hijo que t? nos mataste.

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Lunes, 03 de enero de 2011

ART?CULO PUBLICADO EN LA EDICI?N DIGITAL DE LA CLAMOR

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Javier Cercas es un ilusionista de la tinta que se libera de las cadenas de la mediocridad literaria en el fondo de un caj?n de acero en el fondo de un lago de insondable profundidad. De entre los posibles literatos mordidos por el sinsentido de la edici?n, ?ste es uno de los que no vale ni por asomo lo que escribe; su precio como emborronador de papel no deber?a poder pagarse ni con todo el oro del mundo. Y ahora lo ha vuelto a hacer

Anatom?a de un instante es una novela de no ficci?n acerca del golpe de estado del 23 de febrero de 1981. Sublime. Fabulosa. Insuperable. Qu?tense ―y agiten― el sombrero ante la tit?nica epopeya de escribir una novela de no ficci?n, pues aunque parezca ox?moron de bombazo editorial, es un cometido harto complicado para cualquier vividor de las letras, que, sin embargo, este autor ha solventado con una maestr?a casi sobrenatural. Pero no es una narraci?n al uso. No cuenta, a modo de ensayo, todos los pormenores del golpe de estado y su perpetraci?n, como ya han hecho otras obras de indudable rigor; esta novela analiza todo un paradigma pol?tico a partir de un instante, una fracci?n de segundo habida durante el golpe, minutos despu?s de la irrupci?n en el hemiciclo de los guardias civiles insubordinados. Es el momento en que el teniente coronel Antonio Tejero, pistola en mano, ha dado pie a un tiroteo indiscriminado hacia el techo del congreso ―tiroteo que, por cierto, intentaba detener tratando de alzar su voz de mando sobre los estruendos al constatar que aquello se estaba yendo de madre―, y tres de los protagonistas pol?ticos m?s importantes de la transici?n espa?ola se comportan de una manera que ni el mejor guionista de Hollywood hubiera podido idear: Adolfo Su?rez, Manuel Guti?rrez Mellado y Santiago Carrillo.

Es ese instante. Es en ese instante en que el reci?n dimitido presidente Adolfo Su?rez, con las balas de los guardias civiles golpistas zumbando a trav?s del atolondrado espacio del hemiciclo, se queda sentado en su esca?o de presidente, con todos los diputados tratando de huir de la muerte acurruc?ndose como babosas frente al fuego bajo unos esca?os de poder sustra?do por la fuerza de las armas. ?Por qu? el primer presidente de la democracia, reci?n dimitido ―de hecho, en el momento de la irrupci?n de los golpistas, se estaba votando al nuevo presidente que ser?a, en sesi?n siguiente y aborto de golpe de estado mediante, Leopoldo Calvo Sotelo―, se comporta de esa manera, desafiando el imperativo de tirarse el suelo que los guardias civiles han escupido como f?rrea consigna nada m?s han invadido el congreso? ?No es sino un cad?ver pol?tico, como no pocos le atribu?an, el mismo que desaf?a a los militares armados como ning?n diputado falto de escr?pulos pol?ticos tiene los arrestos de hacer? ?Qu? esconde el gesto de Adolfo Su?rez?

Es ese instante. Es en ese instante en que el teniente general Guti?rrez Mellado se levanta de su esca?o de vicepresidente impulsado por el resorte de la justicia para pedir explicaciones a los insurrectos, o acaso para ense?arles los galones de alto mando militar, o acaso para abofetear a los golpistas con la fe inextricable de quien habiendo sido irredento franquista ha entendido que la democracia es la ?nica opci?n de un pueblo ah?to de estupideces dictatoriales, o acaso para purgar el alma negra de quien habiendo apoyado una insurrecci?n militar cuarenta y cinco a?os atr?s ―el 18 de julio de 1936― que puso fin a una democracia ―inestable y corrupta, pero democracia―, ahora expele sus remordimientos alz?ndose contra un golpe militar semejante a ?se contra otra democracia que ?l mismo ha contribuido a consolidar. ?Qu? esconde el gesto de Manuel Guti?rrez Mellado?

Es ese instante. Es en ese instante en que el l?der del Partido Comunista de Espa?a, Santiago Carrillo, el primero, con amplia ventaja, que hubiera sido ejecutado esa misma noche si es que en esa misma noche ten?a que ser ejecutado alguien, se queda inm?vil en su esca?o, ubicado en la quinta fila del ala izquierda del hemiciclo, fumando un cigarrillo que los espa?oles le hacemos perpetuo, desafiando, al igual que Su?rez, las ?rdenes de los que no hace ni unos minutos han asaltado el congreso. ?Hace esto por ense?ar a toda Espa?a la imagen de un pol?tico maduro, acuciado durante d?cadas por la represi?n franquista, sabedor de que acaso tenga las manos manchadas de sangre por cosas ocurridas durante la guerra civil ―como no pocos que apoyan o se oponen a la democracia― y ahora es el momento de redimir cuantos errores se cometieron en el pasado, y que asume con porfiada penitencia la responsabilidad de haber sacrificado los ideales del comunismo para que su partido sea legalizado y pueda acceder al juego democr?tico? ?Es por ello que se queda erguido, en mayest?tica gallard?a que no es sino un legendario desaf?o a las mismas armas que han deseado su captura y muerte durante cuarenta a?os? Incluso cuando un guardia le ordena que se meta debajo de su esca?o, ?l, pitillo negro de ira entre los dedos, se recuesta en un escorzo de farsa novelesca desoyendo la orden y jug?ndose quiz?s algo m?s que la vida con tama?a temeridad. ?Qu? esconde el gesto de Santiago Carrillo?

?se es el instante. Un retazo de imagen congelada, clave para entender nuestra historia contempor?nea, el final del franquismo y la reci?n iniciada democracia que todos disfrutamos y que muchos, aunque ahora acaso pasen con m?s pena que gloria, contribuyeron en su d?a a crear. A trav?s de ese momento, Javier Cercas analiza como un cerebro virtual todo lo que rode? el golpe del 23 de febrero, con sus protagonistas, responsables, hechos, operaciones, tropas sublevadas, mandos militares, organizaciones gubernamentales implicadas y dem?s aspectos de insoslayable conocimiento para todo aquel que diga llamarse ciudadano de este pa?s, hilvanando todo como una colmena de conocimiento, cual biblioteca de babel de Borges perfectamente construida.

Como reza el introito de la novela, son cuatrocientas p?ginas de lectura compulsiva; un aut?ntico deleite que estimula en igual proporci?n el placer de la lectura y el placer del conocimiento. En mi caso, aunque cuando ocurri? a?n no hab?a nacido ―mi madre estaba embarazada de m? de dos meses―, tengo que confesar que jam?s un hecho hist?rico que mis ojos no han visto ha sido recreado, a mi juicio, con semejante excelencia por un autor. Anoten su nombre: Javier Cercas. Y anoten este libro: Anatom?a de un instante. De lo mejor que les puedo recomendar.

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Martes, 14 de diciembre de 2010

ART?CULO PUBLICADO EN REVISTA CULTURAL AVIARA

?Por norma, un ser humano tiene sesenta mil pensamientos al d?a. Los pensamientos se producen debido a diminutos impulsos nerviosos (el?ctricos) entre neuronas. Esta comunicaci?n entre neuronas se llama sinapsis, y es el fen?meno mediante el cual el cerebro crea los pensamientos, env?a ?rdenes de movimiento al resto del cuerpo, genera las emociones, etc?tera. En un segundo nuestras neuronas producen millones de sinapsis. La neurociencia es una disciplina a la que todav?a le queda mucho por descubrir. ?Lo que sabemos es una gota. Lo que ignoramos es el oc?ano?, dijo Newton.

Las personas solemos caer en lo que la psicolog?a oriental califica como ?pensamiento empobrecido?. Nos sorprender?a constatar que de los sesenta mil pensamientos diarios casi el noventa por cien son los mismos que el d?a anterior. Pensamos mucho, pero siempre lo mismo. Y, en el peor de los casos, solemos tener pensamientos que no nos hacen prosperar como personas, sino todo lo contrario.

Y ?por qu? les cuento todo esto? Cuando dise?? el curr?culo de la materia Activaci?n de la memoria me propuse ofrecer una serie de contenidos que estimulasen la actividad neuronal de las alumnas (no quiere decir que la materia est? ?nicamente destinada al sexo femenino, pero, sorprendentemente, cuesta animar a los hombres a venir). Las actividades que llevamos a cabo contemplan pr?cticas que trabajan los dos hemisferios del cerebro (cada uno tiene funciones diferentes). A saber: ejercicios de c?lculo, acertijos, juegos ling??sticos, estimulaci?n de la creatividad? Pero tambi?n llevamos a cabo un taller literario en el que leemos y comentamos obras de Garc?a M?rquez, E. Allan Poe, G. Adolfo B?cquer? Pero tambi?n trabajamos, y de eso quer?a hablar ahora, la parte emocional del cerebro.

En clase solemos visualizar pel?culas seleccionadas por su carga emocional, transgresiva o ?y quiz?s m?s importante a?n? reflexiva. Pel?culas que no dejan indiferente; que implican un posicionamiento del alumno, le obligan a reflexionar y alientan nuevos pensamientos y opiniones.

Hemos trabajado?Una mente maravillosa, protagonizada por Russell Crown. ?Puede un enfermo de esquizofrenia ganar el premio Nobel? S?. Basada en la vida (historia real) de John Nash ?premio novel de ciencias matem?ticas en 1995?. Una pel?cula que nos dej? sepultados en un mar de dudas ?a todos?. Existen reservas insondables de pensamiento ?lean a Punset, hagan el favor? que no utilizamos; hemos ca?do, debido a ello, en una mediocridad de la que debemos salir.

Titanic. ?C?mo una historia de amor corriente, de las que ha dado el celuloide en infinidad de ocasiones, puede llegar a los corazones de tantas personas en todo el mundo, haciendo de una historia com?n una obra maestra? A los que nos emocion? esa pel?cula, verla de nuevo implica que nos siga pareciendo un gran filme. La clave est? en entender la prol?fica mente de su guionista ?que fue tambi?n su director: James Cameron?: c?mo orden? las escenas, c?mo trat? el final, c?mo present? la trama al espectador para hacer de un romance una historia inolvidable ?que se hund?a el barco todos los sab?amos, de modo que queda en un segundo plano el naufragio en s?.

Qu? decir de?El rey le?n. Pobres ilusos quienes pensaron que era una pel?cula para ni?os. Jam?s una obra maestra de los dibujos animados pudo aunar con magistral soberbia un contenido emocional que abarcase a p?blico infantil, por un lado, y adulto por otro. Por fin una pel?cula de dibujos trata a los ni?os como si no fueran tontos ?como, no obstante, parecen tratarles el resto de filmes de animaci?n?, les mira de frente, les muestra el tema ?tab? en la programaci?n para ni?os? de la muerte y ense?a y afianza valores que nuestra sociedad ya ha perdido. Y para el adulto, qu? decir;?v?anla y juzguen ustedes mismos. A veces, contener las l?grimas al final o en pasajes internos es realmente complicado.

Mar adentro. Pel?cula muy complicada, con una carga moral de insoslayable confrontaci?n ?tica. ?Aceptan la eutanasia? ?Hasta qu? punto nuestro derecho a decidir sobre nuestra vida es nuestro? ?La sociedad decide cu?ndo puedo morir o cu?ndo no puedo? Huelga decir que en el filme viene impl?cita una oleada emocional apabullante, pero necesaria, al fin y al cabo, para hacernos reflexionar sobre el asunto.

O?El oso. Pel?cula de J. Jacques Annaud de 1981. Acaso la recuerden. Una pel?cula rodada en los Alpes franceses ?fotograf?a insuperable? que cuenta la historia de un osezno ?grabada con animales de verdad? que pierde a su madre y se junta con un gran oso sobre cuya pista se encuentran dos cazadores sin escr?pulos. La escena del final del puma es insuperable ?quien la haya visto sabe de lo que hablo?, de levantarse en el cine y descuajarte las manos con el aplauso. Baste citar la frase con que la peli termina: ?Existe un placer mayor que matar: dejar vivir?. ?Qu? hemos hecho con el respeto que todos deber?amos tener por el mundo animal? ?Y por el entorno que nos rodea? V?anla, redi?s. Que al final van a terminar con la cabeza cuadrada de tanto ver la basura que da telecinco y dem?s medios de mediocre comunicaci?n.

Es s?lo un peque?o ejemplo de c?mo podemos cambiar nuestros h?bitos mentales. Me consta, empero, que muchas de mis alumnas han pasado, por las tardes, de tener como ?nica preocupaci?n qu? hacer para cenar, a que su mente albergue nuevas cosas en qu? reflexionar, y, de ese modo, elevar nuestra cualidad de ser hombres (y mujeres) por encima del list?n del resto de mortales que, inexorablemente, han ca?do en la lacra del pensamiento empobrecido. H?ganse cargo.


Suerte y Feliz Navidad.


Publicado por senderoslegendarios @ 16:53  | Educaci?n
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Lunes, 20 de septiembre de 2010

Ejercicio de ?tica period?stica. Llega un profesor universitario de la carrera de periodismo a clase. Da los buenos d?as, deja su cartera encima de la silla y arroja sobre los pupitres de los alumnos unas fotocopias impresas con la noticia que viene adjunta a este art?culo (ver imagen), salida el pasado 9 de septiembre en el Peri?dico de Arag?n. M?renla con atenci?n. El ochenta por cien del alumnado, al preguntarles qu? les sugiere el texto, responder? (al igual que el ochenta por cien de la poblaci?n espa?ola): ?qu? est? ocurriendo en el Congo? Seguramente, ser? ?sa la primera noticia que habr?n le?do al respecto.

La Rep?blica Democr?tica del Congo es un pa?s centroafricano cuya capital es Kinshasha. Se independiz? de B?lgica (el Congo belga) en 1960, y tras varias dictaduras, el ?ltimo dictador, Mobutu (en cuyo mandato rebautiz? al pa?s como Zaire), fue depuesto para dar paso a una rep?blica presidencialista. Esto es importante, pero no lo es menos el hecho de que este pa?s posee la acumulaci?n de recursos naturales m?s grande de ?frica y del mundo. En concreto, atesora reservas gigantescas de colt?n, niobio, cobalto, diamantes, oro y un largo etc?tera. En 1998 estall? una cruenta guerra al ocupar la parte este y norte del pa?s tropas tutsis de Ruanda y Burundi, milicianos utus de Burundi y el ej?rcito regular de Uganda. Estas tropas, aparte de esquilmar y arrasar el territorio congole?o, estaban (y siguen) en guerra tambi?n entre ellas. Hasta ah? podr?a ser un conflicto m?s de los centenares que riegan el mundo. Pero no es as?, pues esta guerra se ha cobrado la vida ya de seis millones de personas en lo que se ha denominado el ?genocidio congole?o? (en los ?ltimos diez a?os). Y las muertes siguen. Cada d?a miles. Violaciones en masa de mujeres y ni?as (Se est? perpetrando lo que se ha denominado terrorismo sexual como destrucci?n y humillaci?n sistem?tica de la poblaci?n), asesinatos de centenares de personas arrojadas a fosas comunes, limpiezas ?tnicas de pueblos enteros, pues la inmensa mayor?a de esos seis millones de muertos es poblaci?n civil. Un genocidio sin precedentes. El mayor conflicto (en n?mero de muertos) de la historia contempor?nea despu?s de la Segunda Guerra Mundial (ya casi la supera). ?Ustedes creen que un conflicto de esta magnitud no ser?a portada en todos los peri?dicos cada d?a? Es casi la mayor matanza de poblaci?n en el mundo de los ?ltimos cien a?os. Pues ni una palabra. Ni una televisi?n informa de ello. Ni una radio. Ni una agencia de informaci?n. Muy pocos peri?dicos, y con noticias aisladas y descontextualizadas que no permiten conocer la naturaleza del conflicto. S?lo medios independientes de internet y art?culos de periodistas independientes que llevan a?os denunciando algo que el mundo ignora.

?No se preguntan por qu?? Desde que estall? la guerra las principales corporaciones multinacionales de extracci?n de minerales se han adue?ado de medio pa?s, subvencionando la guerra y armando a los pa?ses de Ruanda y Uganda para mantener un?statu quo?que beneficia la obtenci?n de recursos (en concreto, corporaciones estadounidenses, brit?nicas, alemanas, belgas y una sudafricana). En el 2004, a modo de ejemplo, el gobierno de Blair extendi? un cr?dito de 95 millones de d?lares al gobierno de Ruanda. Se imaginan lo que se hizo con ese dinero. Y la situaci?n sigue. Con unas corporaciones que financian la guerra entre enemigos ancestrales para poder seguir extrayendo esos recursos.

El silencio.

Silencio en todos los medios de comunicaci?n. La informaci?n de estos medios (nuestros medios) es suministrada por agencias de informaci?n internacionales (corporaciones informativas) cuyos activos accionariales est?n, en la gran mayor?a de los casos, en poder de las ?lites corporativas que tambi?n poseen las corporaciones antes mencionadas. Hay a quien, por si no se hab?an cerciorado, le interesa la ignorancia de una opini?n p?blica y una sociedad civil que pueden poner o quita gobiernos. Gobiernos que, como bien es sabido, mantienen y financian el poder corporativo.

?Es usted un ciudadano normal o todav?a piensa? En dictadura la informaci?n se censura (el ciudadano sabe que se la censuran); en democracia, se manipula (pero el ciudadano, generalmente, no sabe que se la manipulan). A usted y a m? nos pueden seguir contando en la tele, como noticia de primer?sima importancia, que un p?rroco americano gilipollas (sinonimia m?s que probable) quiere quemar el Cor?n (noticia que aumenta, intencionadamente, la brecha entre civilizaciones para mantener una guerra contra el Islam con la que hay gente que gana cantidades insondables de dinero). O la fabulosa informaci?n de d?nde se hospedar? Michelle Obama cuando venga a Espa?a. O, quiz?s, im?genes de una manifestaci?n afgana o palestina donde se queman banderas occidentales. Puede que todas esas cosas sean ciertas (premisa indispensable del periodismo), pero poner esas noticias y esconder otras, emitir s?lo las que interesa para generar en una poblaci?n manipulable una conciencia deseada (crearnos un enemigo com?n, por ejemplo), o esconder matanzas monstruosas y conflictos en los que nuestros gobiernos venden armas o toman partido silenciosamente, eso, sin lugar a dudas, es manipular la informaci?n. Mientras, se est? cometiendo un genocidio (con la mirada c?mplice, impasible y ladeada de la ONU) de proporciones gigantescas, y, para usted, quiz?s contengan estas l?neas las primeras palabras que lee y oye al respecto.

Mentir no s?lo consiste en decir mentiras; tambi?n miente quien esconde intencionadamente la verdad.

?Es usted un ciudadano normal o todav?a piensa?

?


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