viernes, 23 de enero de 2009
Y ANTES DE ROMA ¿QUÉ?
PUBLICADO EN L'AIGÜETA DE LA RIBAGORZA Y REVISTA FIESTAS DE FONZ
Tuve un profesor que solía decir que no había más que mirarnos a la cara para saber que gentes habían habitado esta tierra milenaria. Está tal vez de más señalar la importancia que tuvo el Altoaragón en la historia de este vasto territorio que hoy llamamos España. Todos o muchos sabemos que fue aquí donde se gestó un reino propio; si cogemos un mapa de la provincia y la recorremos con el dedo en dirección norte estamos acariciando, gráficamente, una tierra en la que sus gentes han forjado, con el paso de los siglos, una cultura y un modo de vivir que ahora presumimos de llamar propia. La romanización del valle del Ebro fue costosa, larga, sangrienta; pero a ella debemos nuestra forma de vida actual: la lengua, el derecho o la toponimia entre otras muchas cosas. Pero antes de Roma ¿qué?. Durante la edad del Hierro (a lo largo del primer milenio a.C.) cada espiga, piedra y árbol del solar hispano pertenecían a unos pueblos indígenas, tales pueblos eran diferenciados por su ascendencia cultural, o bien indoeuropea (celtas), o bien íbera, o bien una confluencia cultural de ambas (celtíbera). La iberización de los pueblos de la vertiente mediterránea y la depresión del Ebro (llamado río Íbero por los romanos, de ahí el nombre de los pueblos) es un proceso plenamente ligado a influencias culturales y comerciales de civilizaciones como la fenicia, la griega o la cartaginesa. Tales vinculaciones, el auge demográfico y una mejora en la explotación de recursos económicos y de susbsistencia dieron lugar a una cultura definida y con identidad propia: los íberos.
En libros de texto, manuales, folletos informativos o en boca de historiadores hemos leído u oído que casi la totalidad del Altoaragón pertenecía al pueblo íbero ilergeta. Las tierras de Fonz así como el territorio mediocinqueño estarían dentro de su órbita. Autores clásicos como Polibio, Livio o Estrabón informan de que su capital era Iltirda (Lérida) y otras ciudades suyas serían Bolskan (Huesca), Bourtina (Almudevar) o Kelse (Velilla de Ebro), entre otras muchas. Las temidas falcatas de este pueblo, belicoso y carismático, custodiaban atentamente unos dominios que yacían hasta el río Gállego por occidente, más allá del Segre por Oriente, la Sierra de Alcubierre como linde meridional y los Pirineos al norte, donde Iacetanos y otros pueblos pirenaicos miraban, de soslayo, la rica tierra en la que se enseñoreaban. No obstante los trabajos de Plinio el Mayor dan un vuelco a estas conjeturas, ya que en su obra distingue un populi ilergete en la zona del Segre, pero otro distinto en el Altoaragón, él lo llama un populi Uessetaniae ligado a la ciudad de Bolskan (Huesca). Es más, la arqueología, bendita disciplina reveladora, corrobora que la tribu asentada en nuestro territorio sí era íbera, pero los hallazgos de cerámica roja, típicamente ilergete, son cada vez menores a medida que nos alejamos de La Litera y la zona leridana. Con todo, la numismática diferencia una tipología diferente en las monedas acuñadas en Bolskan (Huesca) con respecto a las acuñadas en Iltirda (Lérida). ¿Pertenecieron nuestros pueblos al reputado pueblo ilergete o nuestro territorio estuvo habitado por un pueblo diferente? Por si fuera poco la epigrafía saca más los pies del tiesto, y apunta que la tribu que habitó nuestro suelo hace dos mil quinientos años tenía rasgos indoeuropeos. La conclusión que podemos sacar de todo esto es clara: es probable que la identidad prerromana de nuestras comarcas hubiera experimentado una iberización tardía, por su remarcado carácter de zona bisagra (los vecinos suesetanos de las Cinco Villas eran celtas), aún así su ilergetización, quizás tardía o quizás menor, sigue ofreciendo dudas.
No se han encontrado vestigios, ni tan siquiera arqueológicos, de presencia íbera en el término de Fonz. Aún con todo hay que señalar que sí poseemos yacimientos de la edad del Bronce (1700-800 a.C.), prospectados por el Departamento de Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza. La “bal de Palau” acoge tres de ellos, dos de los cuales pueden verse desde el merendero. En ambos quedan restos de construcciones medievales, probablemente un “palau”. La zona de Urría acoge otro, y dos yacimientos denominados Los Albotez se sitúan muy cerca de la carretera hacia Estadilla. Puede presuponerse que tal vez existan más, y de una riqueza arqueológica mayor, a tenor de la abundancia acuífera de la zona. En un valle donde los manantiales pueden contarse con los dedos de las dos manos, es lógica la posibilidad de que haya asentamientos prerromanos. Además, recordemos que en el valle contiguo hay unas pinturas rupestres neolíticas, además de yacimientos con industria lítica del magdaleniense (paleolítico). ¿Dónde mejor instalarse que en un valle rico en agua?. El poder insertar las piezas que faltan para conocer la rica historia de nuestro pueblo, hoy día, es tarea difícil, pero se puede asegurar con certeza que nuestro término estuvo ya habitado mucho antes de la llegada de Roma y ellos, sin duda, son la base de nuestro pasado.
Tuve un profesor que solía decir que no había más que mirarnos a la cara para saber que gentes habían habitado esta tierra milenaria. Está tal vez de más señalar la importancia que tuvo el Altoaragón en la historia de este vasto territorio que hoy llamamos España. Todos o muchos sabemos que fue aquí donde se gestó un reino propio; si cogemos un mapa de la provincia y la recorremos con el dedo en dirección norte estamos acariciando, gráficamente, una tierra en la que sus gentes han forjado, con el paso de los siglos, una cultura y un modo de vivir que ahora presumimos de llamar propia. La romanización del valle del Ebro fue costosa, larga, sangrienta; pero a ella debemos nuestra forma de vida actual: la lengua, el derecho o la toponimia entre otras muchas cosas. Pero antes de Roma ¿qué?. Durante la edad del Hierro (a lo largo del primer milenio a.C.) cada espiga, piedra y árbol del solar hispano pertenecían a unos pueblos indígenas, tales pueblos eran diferenciados por su ascendencia cultural, o bien indoeuropea (celtas), o bien íbera, o bien una confluencia cultural de ambas (celtíbera). La iberización de los pueblos de la vertiente mediterránea y la depresión del Ebro (llamado río Íbero por los romanos, de ahí el nombre de los pueblos) es un proceso plenamente ligado a influencias culturales y comerciales de civilizaciones como la fenicia, la griega o la cartaginesa. Tales vinculaciones, el auge demográfico y una mejora en la explotación de recursos económicos y de susbsistencia dieron lugar a una cultura definida y con identidad propia: los íberos.

En libros de texto, manuales, folletos informativos o en boca de historiadores hemos leído u oído que casi la totalidad del Altoaragón pertenecía al pueblo íbero ilergeta. Las tierras de Fonz así como el territorio mediocinqueño estarían dentro de su órbita. Autores clásicos como Polibio, Livio o Estrabón informan de que su capital era Iltirda (Lérida) y otras ciudades suyas serían Bolskan (Huesca), Bourtina (Almudevar) o Kelse (Velilla de Ebro), entre otras muchas. Las temidas falcatas de este pueblo, belicoso y carismático, custodiaban atentamente unos dominios que yacían hasta el río Gállego por occidente, más allá del Segre por Oriente, la Sierra de Alcubierre como linde meridional y los Pirineos al norte, donde Iacetanos y otros pueblos pirenaicos miraban, de soslayo, la rica tierra en la que se enseñoreaban. No obstante los trabajos de Plinio el Mayor dan un vuelco a estas conjeturas, ya que en su obra distingue un populi ilergete en la zona del Segre, pero otro distinto en el Altoaragón, él lo llama un populi Uessetaniae ligado a la ciudad de Bolskan (Huesca). Es más, la arqueología, bendita disciplina reveladora, corrobora que la tribu asentada en nuestro territorio sí era íbera, pero los hallazgos de cerámica roja, típicamente ilergete, son cada vez menores a medida que nos alejamos de La Litera y la zona leridana. Con todo, la numismática diferencia una tipología diferente en las monedas acuñadas en Bolskan (Huesca) con respecto a las acuñadas en Iltirda (Lérida). ¿Pertenecieron nuestros pueblos al reputado pueblo ilergete o nuestro territorio estuvo habitado por un pueblo diferente? Por si fuera poco la epigrafía saca más los pies del tiesto, y apunta que la tribu que habitó nuestro suelo hace dos mil quinientos años tenía rasgos indoeuropeos. La conclusión que podemos sacar de todo esto es clara: es probable que la identidad prerromana de nuestras comarcas hubiera experimentado una iberización tardía, por su remarcado carácter de zona bisagra (los vecinos suesetanos de las Cinco Villas eran celtas), aún así su ilergetización, quizás tardía o quizás menor, sigue ofreciendo dudas.
No se han encontrado vestigios, ni tan siquiera arqueológicos, de presencia íbera en el término de Fonz. Aún con todo hay que señalar que sí poseemos yacimientos de la edad del Bronce (1700-800 a.C.), prospectados por el Departamento de Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza. La “bal de Palau” acoge tres de ellos, dos de los cuales pueden verse desde el merendero. En ambos quedan restos de construcciones medievales, probablemente un “palau”. La zona de Urría acoge otro, y dos yacimientos denominados Los Albotez se sitúan muy cerca de la carretera hacia Estadilla. Puede presuponerse que tal vez existan más, y de una riqueza arqueológica mayor, a tenor de la abundancia acuífera de la zona. En un valle donde los manantiales pueden contarse con los dedos de las dos manos, es lógica la posibilidad de que haya asentamientos prerromanos. Además, recordemos que en el valle contiguo hay unas pinturas rupestres neolíticas, además de yacimientos con industria lítica del magdaleniense (paleolítico). ¿Dónde mejor instalarse que en un valle rico en agua?. El poder insertar las piezas que faltan para conocer la rica historia de nuestro pueblo, hoy día, es tarea difícil, pero se puede asegurar con certeza que nuestro término estuvo ya habitado mucho antes de la llegada de Roma y ellos, sin duda, son la base de nuestro pasado.

