La bitácora escarlata, Blog de Darío Español

viernes, 23 de enero de 2009

EL PINGANILLO DE BUSH

PUBLICADO EN L'AIGÜETA DE LA RIBAGORZA



    A estas alturas, y con todo el tinglado del bicentenario con los motores ya más que calientes, nos viene al pelo sacar a colación el tema de la Guerra de la Independencia. Pero más allá de conmemoraciones o exaltaciones de la determinación patria –entre otras cosas que en la actualidad ésta suscita- es irremediable mentar a Napoleón Bonaparte como máximo responsable de la chispa que prendió la contienda –también es cierto que su parte de culpa tuvieron Godoy o Carlos IV, más cerca de personajes como Pepe Gotera y Otilio que de los cargos de valido y rey que desempeñaron respectivamente-. Y es que nadie tuvo que hurgar detrás de las orejas de Napoleón o entre la costura de su entrepierna para constatar que de genio, estratega, político y dirigente acaudalaba sobrados indicios, pese a que tantos desmanes causara en esta tierra. Misma consideración cabe bosquejar si hablamos de Julio César, ya que sus dotes y aptitudes le encumbraron a lo más alto, a donde se merecía. Por no disertar de tantos otros como Pericles, Winston Churchill, Alejandro Magno, etc… Son sólo algunos ejemplos.
    Sirva el paradigma de Napoleón para hacer responsable justicia de lo que implica llegar a ser un gran político, dirigente o sucedáneo, con propias y merecidas dotes para cambiar el mundo, fruto del arduo periplo que hay que cimentar para arribar a citado fin. En términos futbolísticos hablaríamos de marcar con puntilloso celo los tiempos para hacer un buen remate de cabeza, representando este remate la metáfora de obtener al poder.
La clave del sarao radica en hacer ver a más de uno que hay políticos y dirigentes que durante ese “cursus honorum” suelen sacar su librillo de smoking negro, extraer un papelillo de arroz y fumarse en no más de tres caladas media historia -y parte de la otra- saltándose a la torera esas pautas a seguir, que tan indispensables son para llegar a la cima.
Y si no, que se lo digan a George W. Bush. Baste echar un ojo a las noticias de la semana pesada y ver la distendida reunión que Sarkozy, Barroso y el Presidente de los EEUU –con Dios bendiga a América como escarapela- mantuvieron con el fin de parir soluciones a trochemoche que echen improvisada lechada a las rendijas del descalabro financiero que nos pisa los cordones de los zapatos. Hablaba Sarkozy a los allí congregados y Bush, con su cara de pescadilla del Cantábrico, escuchaba con ademán interesado lo que su intérprete le traducía a través de un pinganillo que pendía de uno de sus americanos soplillos.
    Manda huevos, como diría un antiguo Ministro de defensa ahora diputado raso; o qué cojonazos, como diríamos en mi pueblo. Porque tener que aguantar que el Presidente del país más avanzado del mundo tenga que usar pinganillo porque no entiende a su homónimo francés tiene delito. Que alguien tendría que dar un puñetazo en el buró del despacho oval y decirle al mono de feria de Bush que Sarkozy hablaba en francés. Oye, en francés. Hubiera tenido pase que lo hiciera en sanscrito, flamenco y, si me apuras, hasta en ruso. Pero que lo hacía en francés, caramba. Que no es mi intención conminar a todo aquel que no hable francés a pensar que no tiene derecho al aire que respira. No. Pero casi es de cadena perpetua que no lo haga el Presidente de los EEUU de América. Es decir, que si el mandamás del primer país del mundo, de entre las cuatro lenguas más habladas en el globo, no entiende ni habla francés; otro tanto con el castellano –de hecho, nos destroza nuestro más internacional patrimonio cuando hace campaña electoral para los hispanos-, ni mucho menos chino –ni en sueños me imagino a este lacónico de miras hablar el mandarín-; quiere decir que sólo farfulla el inglés que mamó de la teta de su madre tejana. Manda huevos, reitero. Dos tercios de la juventud europea habla de dos a tres lenguas, tiene licenciatura o diplomatura, estancias en el extranjero, masters, cursos de esto y lo otro, o sabe y borda con artesana maestría un oficio de lunes a viernes –o a sábado- para cobrar entre ochocientos y mil miserables euros –y los jóvenes españoles somos los abanderados de esta injusticia - para aguantar que un Presidente que roza el retraso mental, internacionalmente proclamado el amo del mundo, no sea capaz de mantener una conversación en francés. Que el Sarkozy hablaba en francés, por Dios, no en un dialéctico caucásico.
Sólo deseo que Obama sea un poco menos lameculos –y de otras partes pudendas- de las corporaciones –unas armamentísticas y otras no tanto- como lo ha sido este engendro; de momento, me consta que es político más formado, inteligente y capaz. Bien seguro es que de no ser así, como diría mi abuela: que Dios nos coja confesados.
    Ahora bien, para mi alivio me congratula pensar que no hay color si algún despistado tiene el farde de comparar a Bush con Napoleón, por eso de que le huele el sobaco a aires de grandeza y efluvios de amo del mundo, pero, y ahora sí que tengo la mano en el pecho mientras tecleo, éste no llega ni a brizna de latón del galón de su bicornio. Porque la historia, por aquel entonces, era de sobras justa, no como ahora; y los dirigentes y políticos que guiaron nuestra civilización lo hicieron porque de verdad atesoraban no pocas cualidades para ello. Y, pese a quien pese, Napoleón era uno de los elegidos. Y Julio César ni les cuento. Supongo que ya se imaginan a dónde le llega el Bush también a este último.

Tags: Bush, darío español, bitacora, escarlata, Fonz, Huesca

Y ANTES DE ROMA ¿QUÉ?

PUBLICADO EN L'AIGÜETA DE LA RIBAGORZA Y REVISTA FIESTAS DE FONZ

    Tuve un profesor que solía decir que no había más que mirarnos a la cara para saber que gentes habían habitado esta tierra milenaria. Está tal vez de más señalar la importancia que tuvo el Altoaragón en la historia de este vasto territorio que hoy llamamos España. Todos o muchos sabemos que fue aquí donde se gestó un reino propio; si cogemos un mapa de la provincia y la recorremos con el dedo en dirección norte estamos acariciando, gráficamente, una tierra en la que sus gentes han forjado, con el paso de los siglos, una cultura y un modo de vivir que ahora presumimos de llamar propia. La romanización del valle del Ebro fue costosa, larga, sangrienta; pero a ella debemos nuestra forma de vida actual: la lengua, el derecho o la toponimia entre otras muchas cosas. Pero antes de Roma ¿qué?. Durante la edad del Hierro (a lo largo del primer milenio a.C.) cada espiga, piedra y árbol del solar hispano pertenecían a unos pueblos indígenas, tales pueblos eran diferenciados por su ascendencia cultural, o bien indoeuropea (celtas), o bien íbera, o bien una confluencia cultural de ambas (celtíbera). La iberización de los pueblos de la vertiente mediterránea y la depresión del Ebro (llamado río Íbero por los romanos, de ahí el nombre de los pueblos) es un proceso plenamente ligado a influencias culturales y comerciales de civilizaciones como la fenicia, la griega o la cartaginesa. Tales vinculaciones, el auge demográfico y una mejora en la explotación de recursos económicos y de susbsistencia dieron lugar a una cultura definida y con identidad propia: los íberos.
    En libros de texto, manuales, folletos informativos o en boca de historiadores hemos leído u oído que casi la totalidad del Altoaragón pertenecía al pueblo íbero ilergeta. Las tierras de Fonz así como el territorio mediocinqueño estarían dentro de su órbita. Autores clásicos como Polibio, Livio o Estrabón informan de que su capital era Iltirda (Lérida) y otras ciudades suyas serían Bolskan (Huesca), Bourtina (Almudevar) o Kelse (Velilla de Ebro), entre otras muchas. Las temidas falcatas de este pueblo, belicoso y carismático, custodiaban atentamente unos dominios que yacían hasta el río Gállego por occidente, más allá del Segre por Oriente, la Sierra de Alcubierre como linde meridional y los Pirineos al norte, donde Iacetanos y otros pueblos pirenaicos miraban, de soslayo, la rica tierra en la que se enseñoreaban. No obstante los trabajos de Plinio el Mayor dan un vuelco a estas conjeturas, ya que en su obra distingue un populi ilergete en la zona del Segre, pero otro distinto en el Altoaragón, él lo llama un populi Uessetaniae ligado a la ciudad de Bolskan (Huesca). Es más, la arqueología, bendita disciplina reveladora, corrobora que la tribu asentada en nuestro territorio sí era íbera, pero los hallazgos de cerámica roja, típicamente ilergete, son cada vez menores a medida que nos alejamos de La Litera y la zona leridana. Con todo, la numismática diferencia una tipología diferente en las monedas acuñadas en Bolskan (Huesca) con respecto a las acuñadas en Iltirda (Lérida). ¿Pertenecieron nuestros pueblos al reputado pueblo ilergete o nuestro territorio estuvo habitado por un pueblo diferente? Por si fuera poco la epigrafía saca más los pies del tiesto, y apunta que la tribu que habitó nuestro suelo hace dos mil quinientos años tenía rasgos indoeuropeos. La conclusión que podemos sacar de todo esto es clara: es probable que la identidad prerromana de nuestras comarcas hubiera experimentado una iberización tardía, por su remarcado carácter de zona bisagra (los vecinos suesetanos de las Cinco Villas eran celtas), aún así su ilergetización, quizás tardía o quizás menor, sigue ofreciendo dudas.
    No se han encontrado vestigios, ni tan siquiera arqueológicos, de presencia íbera en el término de Fonz. Aún con todo hay que señalar que sí poseemos yacimientos de la edad del Bronce (1700-800 a.C.), prospectados por el Departamento de Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza. La “bal de Palau” acoge tres de ellos, dos de los cuales pueden verse desde el merendero. En ambos quedan restos de construcciones medievales, probablemente un “palau”. La zona de Urría acoge otro, y dos yacimientos denominados Los Albotez se sitúan muy cerca de la carretera hacia Estadilla. Puede presuponerse que tal vez existan más, y de una riqueza arqueológica mayor, a tenor de la abundancia acuífera de la zona. En un valle donde los manantiales pueden contarse con los dedos de las dos manos, es lógica la posibilidad de que haya asentamientos prerromanos. Además, recordemos que en el valle contiguo hay unas pinturas rupestres neolíticas, además de yacimientos con industria lítica del magdaleniense (paleolítico). ¿Dónde mejor instalarse que en un valle rico en agua?. El poder insertar las piezas que faltan para conocer la rica historia de nuestro pueblo, hoy día, es tarea difícil, pero se puede asegurar con certeza que nuestro término estuvo ya habitado mucho antes de la llegada de Roma y ellos, sin duda, son la base de nuestro pasado.

Tags: Fonz, historia, Roma, Huesca, ilergetes, rol en vivo