ARTÍCULO PUBLICADO EN REVISTA AVIARA

Así nos luce el pelo por estas fechas, oiga. Yo monto una crisis, o la agravo, cierro un año con ganancias a pesar de haber basculado a la calle a miles de trabajadores, como regurgitadas egagrópilas de lechuza, y ahora me gasto un dineral en montar una campaña cargada de felicidad, sonrisas, besos en la boca y abrazos a lo anuncio de El Almendro para que el padre de familia, ése que lleva a sus hijos a la escuela vestidos con el mismo jersey toda la semana, que alimenta como puede a su familia sorbiendo el llanto con un nudo correoso en la garganta, o que divisa el fin de mes más áspero que el último repecho del Tourmalet, se rasque el bolsillo, haga de tripas corazón y solucione todo esto. O para que el autónomo, cuya vida, ahora mismo, se codea con el calvario de Cristo, que se levanta de noche, trabaja catorce horas y se acuesta más miserable que lo era por la mañana, ponga en práctica –tal como dice lacampaña- la “excelencia laboral”, que afirma –así, sin ningún reparo- que hemos perdido en nuestra sociedad, con el solidario objetivo de parchear la crisis. Nos ha jodido, y perdónenme la expresión, pero es que esto no se hace ni con careta. Lo mío mío y lo tuyo de todos, como los comunistas en el 36; de tal guisa va esta calaña. Y nosotros tan felices y contentos, en espera de echarnos a la calle el día que haya una revolución, pero para ver si nos han rayado el coche. Así funciona el sarao. Así funciona la sociedad de 13 Rue del Percebe que hemos montado, o que hemos dejado que nos montaran. Pasamos cuando niños de que nos limpiara el culo nuestra madre a que, ahora, nos lo limpie la indiferencia, la mediocridad del ciudadano del siglo XXI o la felicidad que nos da ver a dos estúpidos presentadores de los deportes cargados de progre y buen rollito.
De esto va esta campaña. De gritarnos a través del plasma de la tele que somos subnormales, y de que, por favor, lo sigamos siendo muchos años. “Esto lo arreglamos entre todos” es el nombre escogido, pero, más bien, le viene al pelo este otro: “Esto que lo arreglen los que lo jodieron”, título de varias contracampañas, saludables y necesarias, que están proliferando en la redes sociales de Internet. Y ya basta, por favor, por dignidad y sentido común. Ya basta. La parábola de la otra mejilla ya nos la sabemos de memoria; quizás es tiempo de que sean ellos quiénes la conozcan.
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