miércoles, 07 de abril de 2010

ARTÍCULO PUBLICADO EN REVISTA AVIARA


 Así tiene por nombre una campaña de marketing que ha costado cuatro millones de euros. La campaña la pueden ustedes ver a diario en sus televisores en forma de spot publicitario, y en una página web cuyo contenido nos da una somera idea acerca de cuáles son los objetivos deesta, a priori, loable iniciativa. Esta web es una pantomima para tontos que recoge opiniones de gente de la calle, discursos de famosos y demás parafernalia con la finalidad de hacernos ver que para acabar con la crisis tenemos que comenzar por cambiarnos nosotros mismos. Asevera, rezumando a borbotones humanidad desmedida y soflamas inspiradoras al más puro estilo lacrimógeno de Hollywood, que debemos ser los ciudadanos de a pie quiénes levantemos la economía de España con un cambio inminente de actitud. Sin duda, la iniciativa merece una plauso hasta descuajarnos las manos; y habría que dárselo si no fuera porque la letra pequeña del meollo es de ésta que te hace rechinar los dientes cuando, después de firmar, te lees tranquilamente el contrato sentado en tu casita.

 Resulta que detrás de esta campaña millonaria se hallan las más conspicuas y poderosas firmas de estepaís: los grandes bancos y cajas que todos conocemos, los grandes almacenes, aseguradoras, empresas de aviación, compañías de telefonía, la patronal de las mayores empresas de la construcción o las cámaras de comercio a nivel nacional, entre otras. Los que hablan por boca de los políticos, vamos. Por si acaso alguien se acaba de levantar de la siesta y no acaba de hilar fino, yo le subtitulo en la lengua del pueblo pobre y llano la letra pequeña del asunto: esto es, con mayúsculas mayestáticas, un burdo montaje para incentivar el gasto y el movimiento de dinero de este llano y pobre pueblo; es decir: el dinero de usted y el mío. Perder el miedo a gastar, de eso es lo que trata el asunto. Pues con diligente premura habrá constatado que tras diarreica campaña se erigen con una sonrisa conciliadora, de esa que saben poner a los clientes pero que por sitio alguno asoma cuando despiden a sus trabajadores, gran parte de los culpables del descalabro financiero, la burbuja inmobiliaria, la especulación y los cuatro millones de parados que ahora se carga a las costillas un gobierno de Barrio Sésamo.

Así nos luce el pelo por estas fechas, oiga. Yo monto una crisis, o la agravo, cierro un año con ganancias a pesar de haber basculado a la calle a miles de trabajadores, como regurgitadas egagrópilas de lechuza, y ahora me gasto un dineral en montar una campaña cargada de felicidad, sonrisas, besos en la boca y abrazos a lo anuncio de El Almendro para que el padre de familia, ése que lleva a sus hijos a la escuela vestidos con el mismo jersey toda la semana, que alimenta como puede a su familia sorbiendo el llanto con un nudo correoso en la garganta, o que divisa el fin de mes más áspero que el último repecho del Tourmalet, se rasque el bolsillo, haga de tripas corazón y solucione todo esto. O para que el autónomo, cuya vida, ahora mismo, se codea con el calvario de Cristo, que se levanta de noche, trabaja catorce horas y se acuesta más miserable que lo era por la mañana, ponga en práctica –tal como dice lacampaña- la “excelencia laboral”, que afirma –así, sin ningún reparo- que hemos perdido en nuestra sociedad, con el solidario objetivo de parchear la crisis. Nos ha jodido, y perdónenme la expresión, pero es que esto no se hace ni con careta. Lo mío mío y lo tuyo de todos, como los comunistas en el 36; de tal guisa va esta calaña. Y nosotros tan felices y contentos, en espera de echarnos a la calle el día que haya una revolución, pero para ver si nos han rayado el coche. Así funciona el sarao. Así funciona la sociedad de 13 Rue del Percebe que hemos montado, o que hemos dejado que nos montaran. Pasamos cuando niños de que nos limpiara el culo nuestra madre a que, ahora, nos lo limpie la indiferencia, la mediocridad del ciudadano del siglo XXI o la felicidad que nos da ver a dos estúpidos presentadores de los deportes cargados de progre y buen rollito.

De esto va esta campaña. De gritarnos a través del plasma de la tele que somos subnormales, y de que, por favor, lo sigamos siendo muchos años. “Esto lo arreglamos entre todos” es el nombre escogido, pero, más bien, le viene al pelo este otro: “Esto que lo arreglen los que lo jodieron”, título de varias contracampañas, saludables y necesarias, que están proliferando en la redes sociales de Internet. Y ya basta, por favor, por dignidad y sentido común. Ya basta. La parábola de la otra mejilla ya nos la sabemos de memoria; quizás es tiempo de que sean ellos quiénes la conozcan.


 


Tags: zapatero, españa, crisis, educacion, fonz, darío español

Comentarios
Publicado por Gustavo Solana
sábado, 10 de abril de 2010 | 14:42
Esto solo lleva a preguntarnos ¿hacia donde narices navega este país?. Corrupción,sobornos,favores,cortinas de humo,pan y circo...y mires hacia la izquierda o hacia la derecha. ¿solución?...¿alguien gana con este astio hacia la política en general?,...¿que se necesita para que la gente salga a la calle a protestar por el futuro que nos espera?...